Ensenada, Baja California.- El investigador del CICESE, el doctor Jorge Abelardo Cáceres Martínez, recibió el primer lugar del Premio a la Pesca y Acuacultura Sustentables 2026, en la categoría Investigación pesquera o acuícola. El premio reconoce una trayectoria de más de tres décadas dedicada al estudio de enfermedades que afectan organismos acuáticos y al desarrollo de soluciones para el sector productivo.
Este reconocimiento es otorgado por la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca), y específicamente distingue al proyecto “Desarrollo e implementación de un sistema integral de diagnóstico, vigilancia epidemiológica y manejo sanitario para organismos acuáticos de importancia pesquera y acuícola en México”, una iniciativa que sintetiza más de 30 años dedicados a investigaciones con impacto en la salud de especies como ostión, abulón, mejillón, almeja, y peces como tilapia.
Este premio fue entregado por Alexia Rocha Marín, directora general de Organización y Fomento de la Conapesca.
“Todos nacemos siendo científicos. Naces, exploras el mundo y vas aprendiendo por ensayo y error, aprendes haciendo preguntas y estableciendo estrategias para responder esas preguntas con base en la curiosidad”, compartió el investigador, al hablar sobre la motivación de su carrera científica.
UNA CARRERA DE RETOS
Cuando Jorge Cáceres llegó, en 1989, al Instituto de Investigaciones Marinas de la Universidad de Santiago de Compostela, España, para estudiar el Doctorado en Biología Marina y Acuicultura, recibió una noticia que pudo haberlo devastado.
El investigador cuenta que el director del instituto lo llamó a su oficina para hablar seriamente con él y decirle que su tema de tesis ya estaba hecho. “Ya está muy trabajado, no creo que sea buena idea seguir con eso”, le comunicó. Para cualquier nuevo estudiante de posgrado, que encima inicia en otro país, aquella habría sido una sentencia para replanteárselo todo y volver a empezar, pero el joven eligió el reto.
Decidió continuar con el tema de reproducción y vida del mejillón que le había asignado su director de tesis, Antonio Figueras Huerta y, de forma paralela, comenzó un segundo proyecto sobre enfermedades en la ostra plana (Ostra edulis). Aquella elección implicó una mayor carga académica, pero también significó no renunciar a aquello que le apasionaba, y al mismo tiempo, seguir una nueva línea enfocada en la salud de moluscos, tema que sentaría las bases de su carrera como investigador.
“Tomé el reto, dije que trabajaría el tema asignado pero que también estudiaría parásitos en ostras. Fue doble trabajo, pero había que hacerlo”, aseguró.
EL RECONOCIMIENTO MÁS IMPORTANTE
Jorge Cáceres compartió que la mayor satisfacción que le dejó el premio de la CONAPESCA llegó antes de conocer el resultado.
Al enterarse sobre la convocatoria, decidió no postularse. Estaba convencido de que un investigador no debía promover su propia candidatura. Fueron sus colegas y antiguos estudiantes quienes reunieron el expediente y lo postularon.
“Esa fue la primera gran satisfacción, que todos mis colegas estuvieran de acuerdo en postularme, aunque no hubiera ganado, el respaldo de mis compañeros hubiera sido lo más valioso”, aseguró con orgullo.
La distinción también tuvo un significado personal. El doctor Cáceres contó un poco sobre la historia de su abuelo, don Carlos Cáceres López, originario de Chiapas, quien durante un concurso escolar fue premiado con un libro “Corazón Diario de un Niño” de Edmundo de Amicis que despertó en él su pasión por la escritura, y con los años se convirtió en cronista e historiador de su estado. Publicó diversos libros y hoy una escuela lleva su nombre.
“Este premio es, en términos muy personales, una especie de reconocimiento a mi abuelo, que todavía es mi modelo a seguir. Obtener este premio es decirle abuelo, aquí estoy, he tratado de seguir tu camino, de hacer cosas bonitas, positivas, con pasión y con amor’”, aseguró, con la emoción del recuerdo en los ojos.








