Ensenada, Baja California.- Las universidades desempeñan un papel estratégico como generadoras de conocimiento e innovación frente a los crecientes desafíos sociales, ambientales y tecnológicos, afirmó la Dra. Cecilia Osuna Lever, Coordinadora Institucional de Investigación del Sistema CETYS Universidad. Señaló que, de acuerdo con la UNESCO, la investigación científica es una herramienta fundamental para impulsar el desarrollo sostenible, fortalecer la competitividad y mejorar la calidad de vida.
La especialista explicó que el valor de la investigación no se limita a la generación de conocimiento, sino a su capacidad para ser accesible, útil y producir beneficios tangibles para la sociedad, en concordancia con los principios de la ciencia abierta. En este sentido, destacó que las universidades no solo forman profesionistas, sino que también crean conocimiento, desarrollan capital humano especializado, promueven la innovación y favorecen la transferencia tecnológica.
Osuna Lever destacó que el informe The Geography of Higher Education: Lessons Learned (2025), de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), reconoce a las universidades como responsables de más del 70 % de la investigación básica en los países miembros. Además, las identifica como los principales espacios de formación de nuevos investigadores y motores de investigación no comercial que impulsan el desarrollo humano y la competitividad de las naciones.
La académica subrayó que la llamada investigación de impacto genera cambios reales al ofrecer conocimiento útil para la toma de decisiones y aplicaciones en sectores productivos, educativos, sociales y gubernamentales. Asimismo, contribuye al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y produce beneficios medibles para comunidades y sectores específicos.
No obstante, advirtió que las instituciones de educación superior enfrentan importantes desafíos para fortalecer la investigación de impacto, entre ellos incrementar la inversión, formar nuevos investigadores, fomentar la colaboración interdisciplinaria, fortalecer la transferencia del conocimiento, ampliar las políticas de acceso abierto y evaluar la investigación también por su impacto social. La OCDE, agregó, también alerta sobre la precarización de las carreras científicas y la disminución de plazas estables para investigadores.
Finalmente, la Dra. Cecilia Osuna Lever señaló que México destina alrededor del 0.5 % de su Producto Interno Bruto a investigación y desarrollo, cifra inferior al promedio de 2.7 % de los países de la OCDE. Consideró que fortalecer la investigación universitaria mediante mayor financiamiento, el impulso a la ciencia abierta y la colaboración entre universidades, gobierno y sectores productivos permitirá generar conocimiento con impacto social, impulsar la innovación y contribuir al desarrollo sostenible del país.








